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4.05.2009

Galería táctil

Tocar y descubrir con las yemas de los dedos los detalles del torso de la Venus de Milo. Entender que es posible ver el arte (y por lo tanto el mundo) con los ojos cerrados y asimilarlo así de otra manera…

Lo más importante es tocarla, así que estas fotos, definitivamente, no bastan.

Colección táctil del Museo de Louvre, en el Museo de la Universidad de Antioquia. Medellín

1.27.2008

Los museos (Parte II)

::Continuación de la entrada anterior::


El problema no está, como muchos creen, en jugar de lado del Estado, buscar su apoyo y trabajar de forma emprendedora con los entes gubernamentales. El problema está en cómo hacerlo. La Casa Museo Fernando González Otraparte, ubicada en Envigado, la cual se ha convertido en uno de los centros culturales más importantes de Medellín, a pesar de encontrarse a las afueras, trabaja fuertemente de la mano del Municipio, pues éste es el dueño de la propiedad en la que se encuentra el museo, y quien lo entregó a la Corporación Otraparte en comodato para que fuera administrada.

La generación de recursos propios está dentro de los objetivos centrales de la Corporación, y poco a poco se van consolidando propuestas como una revista, una editorial, la organización de exposiciones o un café, que acaba de entrar en funcionamiento, y que hace parte de esos planes de negocios que pueden ofrecerse con seriedad a cualquier entidad pública o privada.

El reto está entonces en saber vender, y no es sólo tarea de los museos, sino de todos los que de alguna forma trabajan por y con manifestaciones culturales y artísticas. Hay que hacer a un lado esa anquilosada idea de que los intereses comerciales van en detrimento de la dignidad del arte y terminan por prostituir la cultura, pues ésta, para cumplir ese papel social que se le ha encomendado, para poder actuar como fundamento de la nacionalidad y para continuar escribiendo la historia de las sociedades, no puede seguir viviendo a la sombra y bajo el amparo de presupuestos insignificantes o de unas pocas donaciones que son, en últimas, paños de agua tibia para la ya tan aporreada, olvidada y quejumbrosa cultura.

1.24.2008

Los museos (Parte I)

Acabo de leer que 2008 es el Año Iberoamericano de los Museos, una celebración en la que participan desde el Museo del Prado, en la calle Ruiz de Alarcón de Madrid hasta el Museo Pedro Nel Gómez, en el barrio Aranjuez de Medellín.


A propósito pues de esta celebración, publico aquí un texto que escribí el año pasado para Melodías en Acero, y que puede ser leído completo aquí.

...

Tan importantes son los museos para la sociedad, que cumplen el papel de custodios del patrimonio. Su trabajo consiste en investigar, proteger, conservar y divulgar cada uno de los elementos relacionados con el patrimonio material e inmaterial. La historia y la vida de una comunidad pueden condensarse en cada uno de esos espacios, dedicados precisamente a la preservación de la historia misma.

En Medellín y sus alrededores, la lista de museos es considerable, y los hay etnográficos, de arte, históricos, tecnológicos o dedicados a personajes importantes en el desarrollo intelectual del país. Sin embargo, la existencia de poco más de tres decenas de museos no es suficiente razón para considerar la nuestra como una ciudad completamente cultural, con la dinámica ideal para las instituciones de este tipo. Para muchos museos el trabajo apenas comienza.

En el barrio Aranjuez, al nororiente de la ciudad, se encuentra la Casa Museo Pedro Nel Gómez, una donación que en el año 1975 hiciera este maestro de la pintura antioqueña a los habitantes de Medellín. El director del museo, Álvaro Morales, explica cómo, según la noción moderna de los museos, éstos han dejado de ser bancos de piezas inmóviles para convertirse en centros integradores de servicios. El museo no sólo ofrece una visita guiada que permite observar obras de arte, sino que comienza a proyectarse a través de un auditorio, un café, un espacio en el que un grupo de teatro ensaya todas las tardes. Algunos de esos servicios tienen un costo, y ello permite que el museo sea generador de sus propios recursos.

De ahí parte la idea de que el museo, como entidad privada y por ley, no debe recibir dineros públicos; por ética, no debe mendigar aportes del Estado o la empresa privada. Otro de los ejemplos en este aspecto es el Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe, dirigido por Pilar Velilla; este espacio es museo en cuanto protege y divulga nuestro patrimonio natural, una de las mayores biodiversidades del planeta.

En el proceso de renovación total en el que se encuentra el Jardín Botánico también se incluye la perspectiva del plan de negocios, para que así el mismo espacio pueda conquistar sus clientes potenciales para la venta de servicios culturales, “que –aclara Pilar Velilla– no necesariamente sean rentables, pues se trata de una entidad social, pero sí que permitan su sostenimiento. Pero no con limosnas”. Y tristemente aún son muchas las instituciones y grupos culturales que todavía esperan la mano milagrosa de la caridad para salir adelante.


::Espere la segunda parte de este artículo::
::Fotografía de la entrada del Museo Otraparte::